miércoles, 13 de julio de 2011

Un día normal con el rucio

Sueño con tener un día normal con el rucio.

Despertar juntos en la cama y escuchar su “morning, kitty”, que siempre me dice mientras se estira como gato y trata de hacerme cosquillas (todavía no puede entender que yo no tenga cosquillas), y besarnos antes de saltar a la ducha y empezar el día.

Hacerle el café mientras él tuesta el pan y pone la mesa, y tomar desayuno juntos, hablando de cualquier cosa.

Salir juntos de la casa y despedirnos en la esquina. Si ando juguetona podría incluso darle un agarrón furtivo, sólo para que se escandalice un poco y yo me ría de él.

Llegar a la oficina y trabajar sabiendo que en cualquier momento llegará un mensaje de celular o un mail breve, deseándome buenos días y contándome alguna copucha de oficina.

Volver a la casa y esperarlo llegar, para cenar juntos, riéndonos, y tomando una copa de vino. Llevarnos un chocolate a la cama y ver por milésima vez algún episodio antiguo de X-Files o una película de ciencia ficción de esas antiguas que nos encantan.

Que el rucio se quede dormido como suele hacer mientras ve TV, con su cabeza apoyada en mi brazo y mi mano tomada con la suya. Que despierte como siempre, cuando yo apago la tele y me acurruco a su lado. Besarle las pecas del hombro y del cuello y cerrar los ojos sintiendo su olor, sintiendo su calor y su respiración.

Nada rimbombante, nada fuera de lo común, pura cotidianeidad y calor de hogar. Sueño con tener un día normal con el rucio.

1 comentario:

Javier dijo...

te lo he dicho en persona y lo repito: admiro y envidio a la gente así de enamorada, casi que no la entiendo, no me cuadra, no me ha pasado, etc. Pero andan irradiando felicidad por el mundo.

Buenaventura!