viernes, 17 de diciembre de 2010

Jueves en la noche

Segundo acto: 14 rayitas
14 días. Desde que comenzó Diciembre, cada mañana al llegar a la oficina hago una raya sobre el número del día en mi calendario. Y las rayas, azules, negras y rojas, dependiendo del color del primer lápiz que tome, se acercan cada vez más a ese número que hace tanto tiempo está encerrado en un corazón rojo, marcando la fecha exacta de la llegada de mi rucio. Sólo faltan 14 rayitas por hacer.

Tercer acto: con el viento en la cara
Salimos juntos a la calle del bar. Hacía frío, y entre dos, sujetábamos a mi amigo al que se le pasaron las copas. Por lo visto, todo era igual que en los viejos tiempos, y eso me hizo sentir extrañamente contenta. Mi amiga se había ido hace rato y al quedar sola con mis dos amigos, ellos se arrogaron el título nobiliario de padres protectores, y me dieron una serie de consejos acerca de cómo llevar mi relación con el rucio. La conversación terminó cuando pedimos la cuenta, luego de que mi amigo que ahora era conducido del brazo tiró por el suelo la cuarta caipiroska de la noche, que recién le había traído el mozo, porque le pegó con el brazo al hacer un movimiento mal calculado.

Salimos a la calle y hacía frío. Corría viento y me pareció extrañamente fácil conducir, entre dos, a mi amigo un poco ebrio hasta el taxi.

Cuando ya estuvo arriba, mi otro amigo –más sobrio- se ofreció para dejarme en mi colectivo, y caminamos juntos, él fumando y yo pensando, por la ciudad oscura, llena de luces y de viento frío. Y me gustó sentir el viento en la cara. Me hizo sentir fresca, renovada. Me hizo sentir viva.

Primer acto: warmhearted
Ayer después de mis clases de inglés me junté con unos amigos que no veía hace tiempo, y que por lo mismo, no se habían enterado del próximo viaje del rucio a Chile.

Nos abrazamos, nos reímos de anécdotas de otros tiempos, brindamos con nuestras caipiroskas como solíamos hacerlo, y conversamos de nuestras vidas de hoy.

Después de contar del viaje del rucio, de lo lindo y triste que ha sido tener esta relación a larga distancia, y de todo lo contenta y ansiosa que estoy de verlo otra vez, uno de mis amigos dijo:

-Qué increíble verte así de enamorada ahora….si antes te decíamos la Margaret Thatcher!!!! Y de repente conoces a este aléman y full amor!!!! Debe ser un tipo muy especial, muy top

-…No, si lo que pasa es que es muy guapo…-dijo una de mis amigas, agregando un dato rosa a la conversación

-Mira, sí....guapo es. Pero eso no es lo que me mató de él. Él me encanta porque es buena persona…..güen cabro. Siempre dice “gracias” cuando compra algo, le sonríe al chofer cuando se sube a un bus, le gustan los gatos y le hace cariño hasta a los animales más tiñosos del universo. Los gringos tienen una expresión para eso, warmhearted, así como de corazón tibio. Y ese es mi rucio.

-(tres amigos, al unísono, haciendo uhhhhhhhhhhhhhhhhh con cara de quinto básico)

-Si. Mi rucio es warmhearted, y lo amo por eso.

1 comentario:

RayenFlowers dijo...

Estoy muy feliz por ti, ahora solo espero el relato de su llegada plis?