miércoles, 22 de septiembre de 2010

Casi llegando

Me miro al espejo del probador y no puedo creer lo bien que me queda el pantalón. Es cierto, estoy más flaca. Por supuesto, mi guata sigue siendo más bien blandita y se me hace un rollo al sentarme, pero creo que hace años no tenía la cintura tan marcada, a lo que también ayuda la blusa de buen corte que llevo puesta.

Estoy bien. Me siento linda.

Y no es sólo porque el rucio me haya convencido después de decírmelo tantas veces, ni porque de verdad noté lo bien que vende el modelo latinoamericano en Europa. Es porque me siento bien conmigo misma ahora que estoy cerrando los ciclos que empecé hace bastante tiempo, y que han sido largos, e incluso a veces poco felices.

El traje que tengo puesto es para la defensa de mi tesis, la próxima semana. Por fin voy a terminar el magíster, después de casi 4 años de esclavitud intelectual de fin de semana, de trabajo hasta tarde, de malabarismo en los horarios para compatibilizar la pega, los mil pitutos, la vida familiar y social, y el sueño. Y no ha sido fácil. Me quejé mil veces de este proceso, de mi tozudez por querer estudiar, de mi falta de tiempo, de mi confinamiento en lo académico.

Pero aquí estoy, en un pantalón talla 40 y una blusa negra de líneas verticales, mirándome al espejo del probador de la tienda, planificando los últimos detalles de mi defensa y sintiendo cómo se acerca el fin del ciclo, el cierre, y cómo se abre todo lo bueno que viene en el futuro.

Aquí estoy, casi en la meta, casi llegando.

2 comentarios:

Paloma dijo...

Y llegaste!
Somos tantos los que estamos orgullosos de ti.
Te quiero!

Bárbara dijo...

Y llegué. Me costó pero lo hice. Y me siento bacana!!!!!! Es tan narcisista, pero se siente tan bien, ja!!
Besos y gracias por el orgullo, bella!