lunes, 18 de enero de 2010

De cambios

Hoy estoy un poco triste. Hace tiempo no escribía en este espacio porque ninguna de mis aventuras sentimentales -que siendo honesta, han sido poquísimas- daba el ancho como para escribir sobre ella. Encuentros, desencuentros y minutos-horas- mirando a mi celular esperando a que sonara. Sin sonar. Nada muy épico.

A veces creo que soy yo la que no entiende bien, la que tiene el barómetro medio descalibrado, o las luces de WARNING demasiado hipersensibilizadas. Incluso he pesnado que esa "belleza exótica" detrás de la que nos escondemos todas aquellas mujeres que no somos modelos de Sports Illustrated, era simplemente una fealdad mirada con demasiado beneplácito, o que esa inteligencia ácida de la que presumía como principal virtud no era otra cosa que un pálido sentido del humor y algo de elocuencia, pero nada más.
Otras veces creo que son ellos los que están mal, que quieren al prototipo de mujer guapa y mononeuronal al que terminamos crucificando siempre, como si así pudiéramos expiar nuestros males y pecados de mujeres modernas, que trabajan, estudian, se desempeñan en la vida laboral pero que también quieren mantener su rol de mujer en el mundo privado, en la cocina, la casa y la cama.

A veces siento que soy invisible. Inaudible. Imperceptible. Que me borré detrás de la estampa de la "chilena promedio" que por ser tan condenadamente promedio no destaca ni para bien ni para mal.

Tal vez todo esto -este estado de ánimo gris como el día -pueda deberse a las decisiones que he tomado, y que me alejarán de mi comodidad, de mi vida de joven profesional viviendo en el centro de santiago, a un paso de todo y en el epicentro de la vida gastronómica y cultural de la ciudad, y me llevarán a la casa materna de vuelta, tras 4 años de independencia.

No me malentiendan, es algo que quiero hacer, y que elegí hacer. El objetivo es tan común y simple como inalcanzable de otro modo: Quiero ahorrar plata para estudiar fuera de Chile, y este es el único camino más corto y rentable que se me ocurrió, y que no implicaba la venta de ninguno de mis órganos vitales en el mercado negro.

Tal vez el empalme entre estas dos situaciones de mi presente se encuentre en él, el chico más cool con que salí nunca. Pololeamos incluso, hasta que la cosa terminó tórridamente -ya lo he contado mil veces, asi que me ahorraré la 1.001-.
Fue él el que estuvo a mi lado cuando me compré el departamento y me cambié. Él durmió conmigo en la primera noche de mi nueva vida, y me siento un poco -bien- vacía ahora que estoy emprendiendo el viaje de vuelta -por motivos nobles, concretos y justificados- y no hay nadie junto a mí que me ayude con las maletas.

Lo sé. Soy una mujer fuerte, y que usualmente se la puede con todas las cosas que la vida le endose, pero son justo estas pequeñas cosas las que me cagan: a veces sería tan bueno ser un poco débil y tener a alguien en quien poder cargarme un poco, que me prestara su hombro para este tránsito que me está resiultando tan complejo... y tan solitario.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No te imaginas como te entiendo, muchas veces me he sentido igual, lo bueno es que se me pasa rápido.
No te sientas mal por volver a la casa de tus viejos, en este caso el fin justifica los medios, estudiar fuera es lo mejor que puede haber, así que ánimo y no pienses que eres tu "el problema", son ellos por eso estás sola (y yo) no nos igualan, menos nos superan.
Suerte

lady C dijo...

mi barb, cada decisión que tomamos trae consecuencias esas vaina es más vieja que nuestras abuelitas, sin embargo debo recalcar el hecho de escoger, de optar. nos vamos probando pilchas y cueros nuevos hasta el que nos calce mejor.
ahora son cueros, pero ya pronto se transforman en lindos escudos: bien gruesos y bien firmes.
cuando soltamos amarras, cuando los dejamos caer: ya no hay nadie.. porqué? porque dimos muchas peleas.
necesitar y pedirlo...
venga que nadie se ha muerto por eso, ni juana de arco.

Anónimo dijo...

naaaaaaaaaaa... a veces sobredimensionamos las cosas. Si te colocas la mano a 5 milímetros del rostro dirás "qué grande que es mi mano, mis dedos son enormes", pero si los alejas, verás que es una simple mano, común y corriente, pequeña. Así son los problemas, (hay que tomar distancia de ellos).

Respecto a volver a casa... cuidado: no siempre el camino corto es el mejor.

Arriba ese ánimo, que hay lectores (como yo) que se alegran de que este blog vuelva a la vida.

Atte.
El Lector

g. dijo...

Si crees que todo es malo, revisa lo siguiente:
Soltero con pareja e hija en común, se separán de mutuo acuerdo, él compra un departamento en el centro, al mes lo despiden, causal desconocida el finiquito se va en pagar deudas, tuve que devolver el departamento al no poder pagarlo, luego me pregunte porque no estudie una profesión.
Pasaron 2 meses conseguí trabajo, al tiempo empecé una relación con mi futura señora con quién llevamos casi 4 años, ella tenía una hija la cuál es nuestra al día de hoy y lleva nuestros apellidos, estoy por terminar mi carrera profesional, la hija que no vive conmigo la veo con frecuencia.
Como le escuché decir a un caballero en la calle, todos los días sale el sol, depende de cada uno verlo.

A lo mejor el futuro tuyo es ir al extranjero, estudiar y cuando vuelvas formar una familia, las cosas se pueden hacer paso a paso, aprovecha que hoy las desiciones sólo pasan por ti, con pareja o familia las cosas cambian, no siempre te podrán acompañar, creo tener la autoridad para decir esto.

Saludos.