miércoles, 8 de octubre de 2008

Cambios

Me corté el pelo y me lo teñí. Aunque el cambio no es tan radical, los rayos de sol sobre mi cabeza me recuerdan que la carta de colores decía “castaño rojizo” y que tenía toda la razón. El peso de menos que siento en la cabeza me hace pensar en los pesos simbólicos que me he sacado de encima en último este tiempo, y que he reemplazado con la visión, siempre en proceso, de que basta con esforzarse para que las cosas salgan bien, pero que ir más allá de eso implica entrar en la obsesión, que es el comienzo de un estado donde –como dice una amiga española- uno solamente se malvive.
Cambié mi closet. A regañadientes guardé los abrigos, los paraguas, las botas, las bufandas y los chalecos gruesos y poblé los cajones de poleras, vestidos, faldas más delgadas y chalitas. Adoro el invierno y siempre el rito del cambio de la ropa a la estación estival tiene una doble significación: es el término de mi estación favorita pero la promesa de que el próximo año también harán 8 grados y habrá lluvia.
Tomé decisiones. Siguiendo con la filosofía de mi amiga española, dejé un par de cosas que hacía para construir mi vida laboral futura pero que me impedían disfrutar más de mi presente, de mi aquí y de mi ahora. El peso de menos es tan notorio como el de los 5 o 6 centímetros del corte.
Además, decidí hacer un viaje inolvidable y pasaré el año nuevo (otra instancia ritual, como el cambio de closet) en la Laguna San Rafael, para resarcirme de lo poco que viajé este año, y también como una especie de exorcismo a todas las cosas del 2008 que no salieron precisamente como yo quería.
Y como una vez escribí en un diario de viaje, parece como si en algún lugar del Universo, las cosas ya estuvieran resueltas a mi favor: me siento más contenta y el entorno lo ha notado, he recibido felicitaciones por mi trabajo, excelentes notas en el magíster e incluso un aumento de sueldo (sin solicitarlo, cosa rarísima), y un cliente nuevo como voto de confianza a mi labor…Y estoy contenta, viendo cómo los pequeños cambios y reenfoques han hecho la diferencia, esta tremenda diferencia.

5 comentarios:

Javier dijo...

Felicidades, la vida es cíclica y veo que empiezas tus 7 años de vacas gordas. Ojo con el whisky con hielo milenario, es engañador :-)

Alejandra dijo...

Qué bien por lo del viaje... que resulte excelente y no mueras de frío. Igual hacía falta un poco de sol ahora... en noviembre ya voy a estar chata, pero bueno, las estaciones son cíclicas lo quiera uno o no.
Abrazo!

Venus dijo...

aaah! tiempos de cambio!! que bueno es renovar!! disfrútalo mucho!

Nutela dijo...

5 o 6 centímetros y cambio de color. el look, además de radical, te debe quedar estupendo.

que maravilla leerte tan feliz y con ganas y planes de seguir de esa manera. disfrutar del ahora y sacar lo mejor de cada ciclo. no puedo imaginar un mejor año nuevo que tu brindis en la laguna san rafael.

un abrazo desde baires

Heroína Frívola dijo...

Sí a los cambios!!!
Tuve la idea de cortarme el pelo en varias oportunidades... pero dejaría de ser yo... tal vez es lo mejor.