jueves, 3 de enero de 2008

La lluvia en el alma

Me saqué la parka lentamente, sabiendo perfectamente todo lo que iba a venir después: el frío, el agua sobre mi cuerpo, sobre mi cara, el escalofrío. Pero lo hice de todos modos. Quería ser parte de ese todo y que la lluvia se me metiera en el cuerpo, en el alma. Quería traerme en la piel la humedad del sur, el olor a cocina a leña, a pasto, a tierra mojada.
No había nadie más en la orilla, sólo el lago, las piedras, la lluvia, y ese sonido inolvidable, como si todos los grillos del mundo estuvieran en ese segundo cantando la misma canción pero con un pequeño desfase entre unos y otros.
Abrí los brazos y cerré los ojos, y me entregué a todo. Podría haberme muerto en ese segundo, y hubiera dado igual. Podría haberme quedado eternamente bajo esa lluvia, dejando que me inundara y que se colara por todos mis rincones.
Podría haberme quedado a vivir en la isla Huapi, pero la ciudad siempre es más fuerte y me llamó de vuelta. Al menos, me traje la humedad del sur dentro de mí.

Click aquí para ver más fotos de Isla Huapi

7 comentarios:

Paulix dijo...

Un día de estos no vas a volver de tus famosos viajes y te vamos a encontrar veinte años después transformada en machi y viviendo en una comunidad mapuche, jajaja... pero igual te vamos a querer.

No conozco a alguien que no se conmueva aunque sea un poco con la naturaleza, y tal vez eso (después de todo) sea lo bueno de vivir en la ciudad: que cuando te encuentras con lugares como Huapi te maravilles y obtengas un hermoso recuerdo.

Amén hermana! Jaj

Paula... Andrea dijo...

Que hermoso lugar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Que ganas de conocerlo, que buen viaje.

Muchas felicidades y que bueno que disfrutaste de tu viaje.

---------------------- dijo...

Aveces... se despeja la mente con solo mirar cosas distintas...tu cerebro se relaja, respirar profundo hace bien...

il Madestro dijo...

El sur es grandioso y la lluvia revitaliza, es lo que más extraño al vivir en santiago, una lluvia decente con olor a leña.

Bárbara dijo...

Es verdad, el sur es mágico y el olor de la leña, de diferentes maderas aromáticas quemándose y fundiéndose en uno solo, es lejos el mejor olor del mundo.
Un abrazo a todos y gracias por sus comentarios.
Ah, y para tranquilidad de algunos, no está en mis planes convertirme en machi, jajaja

La Edad de Cristo dijo...

La cagaste Bárbara, me hiciste sentir el sur, ese sur que me encanta.
Sabes, pensándolo bien -y viendo tus fotos- "con ese cuerpo", con esos ojos y con esa alma, me cuesta mucho creer que sólo "gotoe". Tú debes provocar lluvias torrenciales, lluvias del sur.

.* Itaa dijo...

Que relajante un lugar así...!!!, saludos, que este año 2008 sea buenísimo, un abrazo desde acá..

te dejo entre links, nos leemos pronto :)