viernes, 23 de noviembre de 2007

Como en los viejos tiempos

Con él somos amigos desde hace años. De esos amigos con química. Una vez nos desordenamos (ustedes me entienden…), pero después de eso hemos podido mantener una relación de amistas muy civilizada, básicamente porque vive en Valdivia, porque formó una familia y porque tuvo un hijo.
Como su mamá es alemana y él tiene pasaporte de la banderita azul con un círculo de estrellas, se fue a trabajar a España a comienzos de este año, ante las malas opciones laborales que la Ciudad de los Ríos le ofrecía.
Pero volvió, y nos juntamos antes de que tomara el bus para ir a ver a su familia. Estaba cambiado, tostadísimo, más maduro. Es increíble como el hecho de pasarlo mal, tener que vértelas por ti mismo en otro país y tener no sólo los derechos sino que los deberes de la libertad te hace madurar de manera increíble.
-Y, ¿cómo anda el corazón?.
-Igual que siempre
-Eso quiere decir que no llueve, pero siempre te gotea-me dijo.
-Jajaja, claro, algo como eso…pero aún sin encontrar nada más estable- dije yo, con mi mejor sonrisa.
-Lo que pasa es que tú necesitas un gallo extranjero, más maduro, menos grave, con las cosas claras. Deberías irte a España.
-No es malo, tengo pensado un viaje así , pero necesito juntar plata- dije, pensando en mi famélica cuenta de ahorro, y a la palomita de mi tarjeta de crédito, que fue sometida a los rigores más extremos de fricción contra las máquinas registradoras en mis últimos viajes.
-Uf, pero tenlo presente. Estoy seguro de que Chile no tiene nada para ti.
Y eso me dejó pensando, porque yo había dicho lo mismo y en tono de broma un par de veces, pero nunca lo pensé en serio. Quizás él tenga razón, o quizás no, pero una cosa es cierta: no puedo mandarme a cambiar de mi país, donde tengo un magíster a medio hacer, obligaciones, responsabilidades, familia y otros afectos, por irme a la aventura. Lo otro que me dejó pensando fue algo más profundo: lo increíble que es cuando alguien de tu pasado llega para recordarte cómo eras tú hace algún tiempo, las cosas que hacías, las costumbres que ahora son olvidadas pero que en ese momento eran presentes, ya sea hace dos años, o hace un par de meses. Siento que desde que no lo veía cambié mucho, tomé decisiones y senté las bases para o tomar otras decisiones en el futuro, pero de todos modos sigo siendo la misma en esencia, como me confirmó la mirada que me dio antes de subirse al bus. Como en los viejos tiempos.

5 comentarios:

Leonardo dijo...

Es cierto que es raro cuando alguein te conocia te ve despues de tanto tiempo, uno mira tratando de reconocer eso que conocio del otro, pero como dices siempre queda la escencia, pero nunca somos iguales. Los cambios no siempre son por tiempo o lejania, hay veces que solo basta dar una vuelta a la esquina y que nos remezca.
Yo pienso que un viaje siempre es ncesario para los cambios, siempre salir de la realidad cotidiana, nos da otro aire y otra vision... ojala fueran obligatorios en ciertas epocas de la vida.
Saludos!

Caramelo dijo...

La comparación resulta media rara, pero tal como las canciones, las personas marcan ciertas épocas de la vida y cuando nos reencontramos con ellas, es como cuando escuchamos una canción que nos trae algún recuerdo...
No entiendo porqué necesitarías a un extranjero ¿?
Saludos!

Elisa dijo...

Qué nostalgia sentí al leerte.

Saludos,

Elisa.

Cristian dijo...

Yo que tu me voy a vivir a otro pais, al diablo con las responsabilidades...

te quería dejar un comentario en tu blog de fotos, pero me decía que tenia que ser parte de no se que grupo... bueno el comentario bien mula en todo caso, lo dejo aqui:

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Que buenas Fotos del sur, yo también tengo caleta de un viaje a la carretera austral, claro que para mi es mejor subirlas a flickrzs:

saludos.
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il Madestro dijo...

Todo aquel que va al extranjero vuelve con el discurso del "allá está todo, acá no hay nada". Si eso fuese tan cierto, no volverían ¿no crees?

Aunque nadie me lo pidió mi consejo es: aprovecha ahora que eres tú y tú misma, congela el magister, toma tus últimos ahorros, anda... y vuelve. Luego terminas el magister recordando lo bien que lo pasaste :-)