martes, 7 de agosto de 2007

Tres pensamientos al cierre

Crecimiento y cambio
Crecí y cambié, eso fue lo que pasó.
Por cierto que la esencia permanece, no se modifica y sigue ahí desde que somos unos bebés hasta que nos convertimos en viejitos, pero hay otra parte de nosotros que se modifica, evoluciona y muta a lo largo de los años.
A veces es por elección, como cuando elegí irme de la casa de mis papás y tener mi propio espacio. Otras, es por accidente, como cuando miras a tu alrededor y te das cuenta de lo distinto que eres hace un par de años, de lo diferente que haces las cosas ahora, de lo nuevo que tiene tu vida.
El crecimiento y el cambio son de naturaleza distinta: uno crece manteniendo la misma orientación que venía desarrollándose desde antes, pero el cambio es en una dirección distinta, y yo he tenido de ambos movimientos.
Llegué a estas conclusiones luego de períodos de cuestionamiento cortísimos pero esporádicos que me embargan últimamente, y que me hacen pensar respecto de mí, de mis amistades y de mis prioridades en la vida. El que sean tan cortos, intensos y reiterativos implica, sin ninguna duda, que estoy en el medio de uno de esos períodos de movimiento. “Entonces, actúo como siempre: me relajo y disfruto el vaivén”, pensé.

El chico del corazón con Alusa
Ayer ví al chico de corazón del corazón con Alusa. Acto inaugural del segundo semestre de la Universidad donde ambos cursamos un magíster –por suerte, no el mimso-, y me dio un poco de risa advertir que se dio cuenta de mi presencia y volvió a mirar al frente para que yo creyera que no me había visto.
Recordé la lata que me dio que no me llamara más después de los besos y abrazos que nos dimos hace algunos meses, pero ya no había nada de eso. Ni ganas de saludarlo me quedaron. “A lo mejor mi corazón también está envuelto en Alusa ahora”, pensé.

El beso
Saliendo del acto del Segundo Semestre, me puse a pensar en quién fue la última persona a la que besé. Jamie Cullum, hace un par de meses, un chico demasiado guapo y menor que yo, al que conocí en una disco. “Ha pasado demasiado tiempo y tengo que ponerme en campaña”, pensé.

4 comentarios:

Alejandra dijo...

Glup.
Winds of change dirían los Scorpions.
No sé. Los cambios me gustan, le dan movimiento a la vida, y tampoco quiere que ni tú ni yo nos forremos en alusa. Al frente y adelante no más. Abrazo.

Paulix dijo...

Pfiuuu... yo tengo la sensación de estar en plena actividad tectónica desde hace, digamos, más de un año ¿Será la edad?

Ha abarcado todo: familia, trabajo, fe, amistades y amor. En algunos casos es derechamente crecimiento, pero en otros ha sido de frentón cambio, reconocer ideas o formas de sentir que había mantenido reprimidas por alguna razón, y que ahora estoy dejando salir.

Creo que mi forma de pararme frente al amor es el cabo que me está faltando por atar; aunque mis últimas experiencias no me han ayudado mucho a verlo positivamente, pero soy una romántica empedernida y al final siempre termino creyendo de nuevo.

Vamos que se puede, al infinito y más allá y que la fuerza te acompañe...

Leonardo dijo...

en la mia terremoteo hace rato, mas menos como el terremoto de Valdivia.
y todavia reconstruyendo y todo eso, realmente no me quejo, es lo mas parecido a un formateo que me ha pasado, y creo que voy bien. y cada vez dando pasos mas grandes y definitivos.
Pero aun falta asique eso es lo bueno. lo interesante, lo notable.

Saludos

kyol dijo...

estoy aplicando una frse de cerati: "todo se movió y es mejor quedarse quieto"..
pero internamente diablos!, las réplicas vienen y van a las peores horas..

campaña? fu!!! pallá vamos mami!!!