lunes, 23 de julio de 2007

Las Cinco doblevés de mi última cita

¿Dónde?/ ¿Cuándo?
-¿Qué van a querer?
-Un capucchino con crema para mí…y tú?-dije
-Mmmm, lo mismo pero sin crema- dijo él
-Ah, y medias lunas. Unas 4, dos para cada uno
-Muy bien
El mozo anotó en su libreta, nos retiró la carta y se fue a preparar el pedido detrás del mesón, del que quedamos inconvenientemente cerca porque no había ninguna otra mesa desocupada. Los domingos en la noche se han vuelto populares en el Barrio Lastarria.

¿Quién?
Tengo problemas para esperar a que los hombres se me acerquen. Siempre he creído que es mucho más fácil ser hombre que mujer en esta sociedad, donde son ellos los que eligen, se acercan, invitan y proponen, y como me es más fácil portarme así que esperar a que alguien interesante se digne a elegirme/acercarse/invitarme/proponerme, termino siendo yo la que juega ese rol. Me ha ido bien y también mal, porque a veces los hombres, evidenciando algún resabio de machismo, se sienten amenazados por una mujer que toma la iniciativa y huyen en desbandada a los cerros más cercanos.
Pero él no huyó. Se trata de un colega periodista con el que hablé por pega una vez, y como seguimos en contacto, al final decidimos darnos nuestros messengers para comunicarnos de manera más fluida. Conversamos toda la semana pasada, y como cada vez evidenciaba ser una persona más inteligente y simpática, hice la siguiente proposición-afirmación por vía electrónica, el jueves pasado:
-Sabes? Nos tenemos que tomar un café
-Ya, perfecto!! Cuando?- dijo él
-Mmm, estoy media ocupada, pero el domingo puedo
-Perfecto! Dame tu teléfono y coordinamos
Luego del intercambio, recibí su mensaje el domingo al mediodía, estableciendo la hora y preguntando dónde íbamos. El lugar lo elegí yo: Lastarria.
Este acuerdo de juntarnos se produjo luego de una semana de conversación y ningún intercambio de foto ni referencia a nuestra apariencia.
Dato freak: El profesor con el que trabajo en la ayudantía (sí, el del abrazo luego de mi cuasi atropello), le hizo clases en la universidad, y tratando de recabar más antecedentes, me había dicho que era un tipo simpático, inteligentísimo, e igualito a Harry Potter.

¿Cómo?
Nos juntamos en el lugar indicado. Llegó 15 minutos tarde (un punto menos), pero sólo lo esperé cinco, dada mi costumbre de llegar 10 minutos después la primera vez que me junto con alguien. No es por hacerme la interesante, sino porque en promedio, es lo mismo que ellos se demoran en llegar. Pensaba encontrarme efectivamente con el mago de Gryffindor, pero en su lugar, llegó una extraña mezcla entre Jeremy Irons y Papelucho, no feo, pero abismantemente lejos de mis gustos masculinos. Dos puntos menos.

¿Por qué?
Sentados en el café, hablando de su infancia en Venezuela, de su pega desde la casa –que envidia!!!- y de los viajes que le gustaría hacer, me di cuenta que no íbamos a llegar a ninguna parte.
No fue su pinta, ni su conversación, sino su voz. Es una tontera, pero yo hablo muy rápido, y me cuesta seguir a la gente que habla dos palabras por minuto, y más encima bajito.... y bueno, él es así.
Pedimos la cuenta y nos fuimos temprano, más de lo que tenía presupuestado, y me acompañó caminando hasta la esquina de mi casa, donde él debía tomar el metro.
-Oye, gracias, lo pasé super bien- dije al despedirme
-Yo también. Pucha, juntémonos de nuevo
-Pongámonos de acuerdo- dije, pensando en que de verdad, no tengo ganas de ser ni su Lolita, ni su hermana Ji, ni su marciano ni ninguna otra co-protagonista de las historias de Jeremy o de Papelucho.
Lo bueno de todo esto es que sigo practicando, presa de un espíritu deportivo a toda prueba, el salir, conocer gente y generar que más personas entren en mi vida.

PD: Les recomiendo este buen blog acerca de las otras 5 doblevés de los periosidtas:
http://www.malaspalabras.com/dia-del-periodista/

4 comentarios:

Alejandra dijo...

Pero te quedas con eso, entró alguien nuevo en tu vida y lo sacaste por libre elección.
Tampoco me gusta la gente lenta... me desespera como a Quico.
Saludos!

Paulix dijo...

Nada como conocer a alguien altiro face to face, para así vencer la barrera del atractivo físico de una (que para qué estamos con cosas, es complicada de vencer). Aunque después resulte ser un poeta victoriano, o uno de aquellos que anda con la humita en la billetera o lo que sea.
El ensayo-error es un buen sistema, siempre que tengas los cojones y la claridad mental para no involucrarte demasiado.
Amiga, como tú dices... NEXT!!!

Leonardo dijo...

chocolate caliente y solo si viene en barra para derretir (ideal para dias invernales)
ultra puntual (llegue a la maxima que no espero a nadie mas de media hora sin explicacion)
pero estoy de acuerdo en fijars een las cosas que no nos gustan y las que si como metodo de clasificacion, muchas veces por serr un poco "más amplios" de criterio pasamos los peores momentos.
saludos!

in.tuyo dijo...

Es que no pues. Cuando dices "donde son ellos los que eligen" es cuando tienes todo mal. Son ustedes las que eligen. Y si entonces, hasta ahora has hecho ese rolo con culpa, pudor o lo que sea que te da por sentir que no es el rol propio, pues ahí tienes, has contaminado tus elegires. Toda noción contraria, no es más que un mecanismo de defensa de la sociedad, para intentar proteger a los hombres de su falta de poder, de la misma maneras que la represión sexual que la cultura impone a las mujeres sirve el propósito de compensar el hecho innegable de que la capacidad sexual de los hombres es menor. El poder siempre lo tienen ustedes, se note o no. Open your eyes.