domingo, 15 de julio de 2007

Días como hoy

Algunas veces hay días como hoy, en los que me desperté extendiendo el brazo derecho, buscando del otro lado de mi cama la presencia de alguien. Mi mano rozó suavemente las sábanas blancas con líneas azules y celestes, y las encontró frías, más allá de la zona que estaba tibia por la presencia de mi propio cuerpo.
A veces hay días como hoy, en los que nos resultaría fácil tocar la cara de alguien, acariciar su espalda y rozar su cuello con nuestra sonrisa.
Hay días como hoy, en los que como muchas veces, necesitamos ese contacto cercano, más íntimo, más ligero, más cómplice.

8 comentarios:

in.tuyo dijo...

Ahora la pregunta es... cuál es la pregunta?

Nacho dijo...

No sé porqué el ser humano es un ser de complicidades. Necesitamos en lo más profundo de nuestra existencia alguien para darle sentido a todo esto que hacemos.

A la otra parte llámala X. Cada uno se busca lo que le vaya. Hombre, mujer, animal, cosa, flor, un pato... aquí hay de todo y, ya sabes, cada loco con su tema.

Yo hasta hoy, soy de lo más tradicional. ¿Me estaré perdieeendo algoooo? Jajajajaja.

Mira que hay por ahí vacas solteras guapíiiiisimas. Y además te solucionan lo del vasito de leche todas las mañanaaaas.

SERGINHO® dijo...

tengo muchas de esas mañanas...

jose dijo...

Se perfectamente a que te refieres.

pd: no soy un machista ¿ok?

Pedro dijo...

Día, noche, mañana, soledad. Extender el brazo... como el alma. Pero nada. Frío. Un momento, ojalá, degradable, próspero en nostalgia, pobre en presencia y entendiblemente olvidable.

Millarahue dijo...

Leí tu último post y me sentí demasiado identificada. Como dijo una amiga ¡no es un invierno para pasar sola! Pero como bien me recomendaron mis amigos bloggers, tampoco es para meter a cualquier "guatero con alma" a la cama. Sin embargo, concuerdo en que me ha pasado lo mismo que a ti. Eso de despertar, mirar para el lado, y añorar una sonrisa de buenos días! En fin, ya vendrán!

R.O.P. dijo...

LO que hay que hacer en esos momentos es poner un gran almohadon y abrazarlo como si fuera su buen peluchin.

Salva el momento...
... pq al empezar a acordarse de los roses, tactos, etc.... mal.

Un poco de ingenio, aunque la sensacion continúa...

Paloma dijo...

Ayyy, me dio penita... es tan cierto esto. Yo me lleno de cosas para no pensar, para despertar tan cansada, tan apurada y corriendo, que ni siquiera recuerdo que no hay nadie ahí... que ese alguien está tan lejos que no lo puedo tocar con mi mano por mucho que la estire.