martes, 19 de junio de 2007

El atropello

Primer acto: "Cagué"
Sólo sentí la frenada de un auto a mi derecha, miré y un Volvo enorme, color cereza, derrapó en el pavimento.
“Cagué”, fue mi único pensamiento, pero mi instinto de supervivencia me llevó a saltar automáticamente hacia atrás, a perder el equilibrio y caer sobre mi codo derecho.
El Volvo, para no atropellarme, viró hacia la derecha y le pegó un topón al auto que venía pasando por ese carril.
Estuve 5 segundos sobre el pavimento, con el corazón en la garganta. Luego del testeo de hardware para cerciorarme de que nada grave me había pasado, me paré y caminé hacia el Volvo.
-¿Cómo no me viste, si venía cruzando con verde?-grité furiosa.
Desde dentro del auto, un viejito de cerca de 80 años bajó el vidrio, y me di cuenta de que efectivamente no me había visto y de que mal podría haber reaccionado mejor, dada su edad.
-¿Estás bien, te pasó algo?-Me dijo el conductor del otro auto, el que recibió el topón, que había llegado hasta donde yo estaba.
-Sí, estoy bien, me duele el codo pero estoy bien.
-Bueno, pero llévela al doctor para que le vean el codo- le dijo al viejito del Volvo- Si la lleva, yo no pongo la denuncia.
-Soy ex militar. La voy a llevar al Hospital institucional para que la revisen.

Segundo acto: Hospital Militar
El conductor del Volvo pasó su tifa, pagó al contado la consulta y me dijo que estaría en la sala de espera mientras yo salía, para llevarme a mi casa después. Como venía producto de un accidente de tránsito, me hicieron pasar inmediatamente.
El doctor me examinó y me dijo que no tenía nada salvo una contusión, pero que de todos modos me iba a tomar una radiografía. Un cadete de blanco me llevó al segundo piso, a rayos X, donde un auxiliar me descubrió la manga y me puso el brazo sobre una placa negra y fría para sacar la imagen.
Luego de eso, me pidió que esperara en el pasillo. Salí y me senté, sola, con mi cartera y mi parka, mi codo algo hinchado y muriendo de ganas por que alguien que me quisiera estuviera ahí, acompañándome, preocupándose por mí. Puede ser bastante tonto, pero me dieron muchas ganas de llorar. Por supuesto no lo hice, había gente alrededor y llorar es una de las cosas que sólo hago en privado.

Tercer acto: La llamada y la caricia
Antes de llegar al hospital llamé a una compañera del magíster para avisarle que no iba a ir a clases porque estaría revisándome el codo en el Hospital, tras el atropello. Ella a su vez llamó a mi profesor, con el que trabajo hace casi seis meses haciendo una ayudantía para un proyecto Fondecyt.
Estaba casi saliendo del Hospital Militar cuando él me llamó
-Cómo estás?-Con tono de “tienes algo que contarme, verdad?”
-Bien…me imagino que ya te contaron…
-Sí, ya me contaron....de verdad estás bien?
-Sí, solo tengo una contusión. Nada grave.
-Que bueno......pero quiero verte, para ver que estás bien
-Bueno, juntémonos en media hora en mi departamento.
Cuando llegó, ni siquiera me dijo hola. Me abrazó y me puso su mano completa sobre la cabeza, y me acarició un largo rato en silencio.
-Por favor, prométeme que nunca te va a pasar nada-me dijo- cuando tu compañera me dijo que te habían atropellado se me hizo un hoyo en la guata, pensé…..pensé que te podía perder.
Y ahí, con su mano en mi cabeza, acariciándome como si tuviera 5 años y me hubiera caído de un columpio, me quedó claro que es más fácil lidiar contra alguien que te desea con lujuria que con alguien que te quiere de corazón.

9 comentarios:

Paulix dijo...

Amiga, qué sustazo... por las dos cosas, el atropello (no de mala onda, pero las licencias de conducir deberían expirar a los 70 años) y el darse cuenta del nivel de profundidad de lo que siente el profe por ti...

No me atrevo a decirte nada, porque la verdad es que yo no podría lidiar con eso. Son los sentimientos de las personas, y cuando son así de verdaderos, sólo queda tenerles mucho respeto.

Grupo de Trabajo Clínico dijo...

Ay amiga... se me pusieron los pelos de punta. Son tan gráficas tus palabras, pero tanto más gráficas cuando hablan del sentir. Ufff.
PD Yo lloro en todas partes, es parte de mi...
Besitos en el codo.
P.

Pancha dijo...

Amiga:

Concuerdo con la Paula, qué susto! Gracias a Dios no pasó nada, y en todo caso, el caballero se portó muy bien. Hay quienes salen arrancando...Respecto del profe, fue demasiado tierno contigo...justo en el momento en que lo necesitabas
Te quiero mucho
Pancha

LA FURIA dijo...

Buena la historia... Estaba metido hasta el final y mi conclusión después de varios post es que los hombres te siguen aunque no quieras. ¿O es idea mía?

PD: Sobrevivir a un accidente de autos hace que uno se sienta inmortal. Me ha pasado.

Bárbara dijo...

Gracias a todos por su preocupación. La Furia, debo completar tu apreciación: hay hombres que me siguen aunque no quiera, efectivamente. Me cuesta que uno me guste, y cuando me gusta, tienden a no pescarme....la ley de la vida.

Dani Pez dijo...

Que bueno que el atropello no fue nada serio...y que el viejito se portara decentemente al llevarte a la clinica y todo...
Escribes súper bien, te felicito!
Respecto a lo otro, es típico, pucha que cuesta que te quiera la persona correcta, esa que uno también quiere, a veces tarda ... pero llega!..palabra q es cierto!
Saludos!

kyol dijo...

PERO MI GUACHA!!!!
aysss ayss te mando un abrazote y un nanai del porte del universo.

que bello comentario me dejaste, demás está decir que los sentimientos son mutuos. SOS GRANDE GORDA!!!1

aguante y mejore

in.tuyo dijo...

No te conmueve importar así?

Bárbara dijo...

In.Tuyo: Por supuesto que me conmueve...me conmueve y también me complica un poco.