martes, 5 de junio de 2007

(Léase a ritmo de marcha nupcial) Tan tan tatáaaaaaaan....

No supe muy bien de qué manera empezó a pasar esto, pero se me vinieron encima los matrimonios. Hace poco fui al cuiquísimo casorio de los amigos de un amigo a los que no conocía (de hecho no conocía a nadie más en toda la fiesta), y al que estuve invitada porque el amigo en cuestión no quiso llevar a la andante de turno, “para que no piense que la cosa es seria todavía”. Estuve a punto de decirle que no por ser tan último, pero cuando me contó que la fiesta era en el Hyatt no pude resistirme. (Napoleón tenía razón: todos tenemos nuestro precio…)
A fin de año se casa mi mejor amiga de la infancia, con la que crecimos juntas, nos escapamos de clases, organizamos los aniversarios del colegio y nos tapamos las salidas a fiestas a las que no nos habían dado permiso para que no nos retaran en la casa.
Mi jefa también se casa pronto, en el verano del próximo año. Tiene mi misma edad pero convive con su novio hace cerca de un año, así que decidieron “enseriarse”.
Otra amiga de la universidad se casa también el 1 de enero. En realidad es un casorio simbólico, porque hace un tiempo se fue con su novio a EEUU y se casaron allá. Ahora harán el "trámite" en Chile, para juntar a los amigos, parientes y demases en una fiesta que promete ser apoteósica.
Toda esta situación me ha hecho pensar en varias cosas, como que de golpe y porrazo, entré en la edad que antes observaba desde lejos, la edad en la que tus amigos, vestidos de un mentiroso blanco radiante (porque de puras y castas les queda bien poco) o de un oscuro y elegante traje que de seguro no volverán a usar en la vida – según sea el caso-, se comprometen definitivamente con sus parejas, o por lo menos, por bastante tiempo.
La otra cosa en la que he pensado es que en estos momentos me vuelven las ganas de estar con alguien en serio. No para casarme, por cierto, sino para tener a una persona que sea especial para mí, a quien invitar a las ceremonias. No quiero ser como mi amigo y terminar yendo con cualquiera de mis fantásticos amigos, a riesgo de que el pretendiente de turno crea que la relación es oficial. ¿Tendré un “oficial” de acompañante para los eventos matrimonísticos que se vienen en mi agenda? Sería lindo.

7 comentarios:

puppetmaster dijo...

ver, a ver... Los hombres serios y profesionales que hagan fila a la derecha.. Los "lana Benetton" con cara de ñiñitos buenos a la izquierda. Los jotes flaites que solo quieren tomarse el yogurt sin pasar por caja, favor de retirarse. Cuando la señorita los llame, ustedes se presentan y le dan una rosa... ¿Todos vienen arreglados pa la fiesta de matrimonio?

RIPNE dijo...

Mmmm, mientras no lo busques con la necesidad imperiosa de no cambiar el acompañante está todo bien. Lo que te pasa es normal...
...algunos lo denominan como "se te está pegando el espíritu santo", jajaja.
Saludos. Primera vez por acá.

LA FURIA dijo...

A mí me golpeó más el hecho de que todos empiecen a tener guaguas... Por acá se están llenando de críos pero ni piensan en argollarse y pucha que dan ganas de tener uno.

PD: Igual es demasiado protocolar eso de ir con la "oficial". Yo al último matrimonio fui con una señorita que casi había conocido hace un rato comprando el pan.

Alejandra dijo...

Amiga, ya sabes, si de aquí a enero no tenemos pareja decente que llevar a ese matrimonio en común... saldremos airosas. Recuerda que nada ha sido peor que estudiar para el examen de grado. NADA.

Arte dijo...

Pasando por este blog, conociendo más. Pasare despacio.
Saludos.

kyol dijo...

bienvenutta querida...
asi nomás es.. buee igual hay una etapa en que a todos les da por traer críos a este hostil mundo.
viera la de regalillos en chiquitito que obsequié el año pasado.
y peors... vienen más ahora para fines de año...

valor y fortaleza..
gue igual siq uiere ir a un matricidio en plan de amigas solteras parranderas acá me tiene pos mami
jo!

Paulix dijo...

A fines de este año tengo el primer evento matrimonístico de alguien directamente relacionado a mí, una compañera de colegio... y la verdad? Me da susto la llegada de ese momento, pese a que tengo amigas con guagua y otras conviviendo.

Tal vez sea la seriedad del asunto, o finalmente darse cuenta de que las personas a tu alrededor ya están "en edad de...", y por ende tú también.

Lo más curioso de todo es que lo que a todo el mundo le da lata, a mí no: el famoso tema del acompañante. Siempre va a haber algún otro solitari@ al que arrimarse, o alguna pareja buena onda a la que tocarle el violín. Porque de que es comprometedor invitar a alguien a estas instancias, lo es, así que prefiero ahorrarme la molestia.