lunes, 14 de mayo de 2007

La loca que habla sola

Debo confesar un pecado de la modernidad y de la tecnología al que me he hecho adicta: el manos libres del celular.
Lo malo es que yo no manejo, sino que lo uso mientras camino por la calle. Es que se escucha mucho mejor que con el parlantito clásico, dada la cantidad de autos, gente y motos que circulan por la capital (las micros ya no son problema, caso no hay), así que ahí me tienen, por la ciudad, hablando sola, gesticulando con las manos mientras camino, convertida en la loca que habla sola.
Lla gente me mira por un segundo como diciendo “pobre niñita, debe estar bien loca”….ayer hablaba con un amigo y justo me tocó rojo en el semáforo, así que me quedé parada en una esquina junto a un grupo de gente, justo cuando mi amigo me dijo algo gracioso y yo me puse a reír. Todo el mundo se dio vuelta y me miró con cara de “la loquita que se ríe sola”. Todo mal.
De todos modos, no pretendo renunciar al chiche tecnológico sólo porque me miren con cara de loca en la calle, más que mal, se escucha mucho mejor que teniendo el celular pegado al oído.

3 comentarios:

puppetmaster dijo...

Anday como Chayanne, con el auricular en la oreja...Ja!

Pero bien. La verdad que no uso el manos libres, porque no me acuerdo de llevarlo, pero es muy util sobre todo cuando necesitas tus 2 manos.

Paula dijo...

¿En serio amiga? Jaj, y yo que lo encuentro lo más snob del mundo. Pero bueno, si tú dices que suena mejor, y para ti es necesario andar gesticulando y hablando fuerte por la calle, entonces no me burlaré de ti. Especialmente considerando aquella frase tuya de que a veces te gustaría ser pulpo para poder hacer aún más cosas a la vez...

Paloma dijo...

Se escucha mejor y es más sano, pero yo no tengo. La primera vez que vi esta tecnología fue en NY hace 7 años. Seguí por dos cuadras a un tipo muy guapo que hablaba sólo y que no parecía ser un loco... hasta que vi el audífono en su oido. En mi caso, suelo hablar muy fuerte, porque soy un poco sorda y muchas veces digo cosas políticamente muy incorrectas en el lugar más inadecuado, a todo chancho.