lunes, 2 de abril de 2007

Interés desinflado

Vestida de cazadora, salí a buscar la presa, como es mi costumbre. Creo que en todas mis otras vidas debí ser hombre, porque cuando me gusta alguien, tiendo a salir a buscarlo en lugar de quedarme esperando que él me busque a mí. Y esta no fue la excepción. Estamos hablando el mismo sujeto que fue a mi cumpleaños pese a que creí que no iba a ir.
Ya impaciente porque después de ese día no había ningún contacto entre nosotros, lo llamé para invitarlo un café en Lastarria. Y aceptó. Nos juntamos, y como dos buenos sibaritas que somos, terminamos comiendo una parrillada de ciervo, jabalí y avestruz junto a un buen Malbec, por supuesto elegido por mí.
Debo decir que antes de llamarlo estuve todo el día domingo pensando en que nos íbamos a juntar, y con esa típica sensación de ansiedad. Antes de llegar a la cita estaba nerviosa, con la guata apretada, y me miré en todos los espejos y vitrinas que pude mientras caminaba hacia el lugar acordado.
Pero algo pasó. Mientras conversábamos y nos conocíamos un poco más, mi interés se fue desinflando paulatinamente. No podría dar una razón concreta, pero me di cuenta de que él no es para mí, de que no quiero estar con alguien que es un poquito snob, un poquito ególatra (el ego gigante lo aporto yo, así que dos con las mismas características en una relación no funcionaría), y que cada vez que pasa una mujer a su lado (cualquier mujer, aclaremos), se queda mirándola por un par de segundos.
Como eso me molestó un poco, yo empecé a hacer lo mismo con los hombres, y no sé si se habrá dado cuenta, pero cuando estaba en medio de ese jueguito de “si tú miras yo también”, me di cuenta de que ya no tenía nada más que hacer ahí, así que le dije que pidiéramos la cuenta y que nos fuéramos.
Y claro, no lo invité a mi departamento al consabido café de después de la cena. Sólo nos despedimos dentro del taxi, con la mejor onda del mundo, pero con la certeza de que no voy a tener nada con él.
Es raro, porque antes de esta salida él realmente me tenía entusiasmada, pero todo mi interés se esfumó en las dos horas y media que duró la salida, incluso pese a que ahora, y desde mi cumpleaños, ando con ganas de tener una relación como la gente. Por lo pronto, sé que esa relación no va a ser con él.

1 comentario:

Rodrigo dijo...

Tranquila mujer, las personas interesantes demoran un poco más en encontrar pareja, es obvio, tienen más variables y más filtros, rejala tu eres una de ellas.

Besos, abrazos y ...tu ya sabes.