viernes, 9 de marzo de 2007

Rabia

Tengo rabia. Rabia porque siempre me pasan historias increíbles que terminan mal. No puedo tener relaciones más o menos normales, que resulten más o menos bien y que duren un tiempo más o menos digno. No, tienen que ser cosas rimbombantes, llenas de pasión y que duran, como dice Sabina, “lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”.
Tengo rabia porque siempre los tipos más increíbles con los que he estado son precisamente los que se mandan las cagadas más grandes.
Tengo rabia porque tampoco he sabido ser condescendiente con los menos buenos que se mandaron cagadas menos grandes, y porque siempre puedo cortar por lo sano y dejar la relación en lugar de seducirme con una disculpa y una reconciliación, con la que habría elegido algo de felicidad efímera e incertidumbre el resto del tiempo.
Esa felicidad es efímera pero real, de besos, abrazos y caricias reales, concretas, no como mi sensación del todo intangible de haber hecho lo que tenía que hacer.
Tengo rabia de ser tan fuerte y de poder aguantar perfectamente este tipo de cosas. “Eres una mujer super fuerte y lo vas a superar”, me dice todo el mundo, y claro, es cierto, pero de todos modos tengo rabia por la debilidad que no tengo, y que me permitiría haber cambiado varias veces en la vida esa sensación de haber hecho lo correcto por haber continuado una relación de 90% incertidumbre y 10% de felicidad.
Tengo rabia, porque la estadística de mi vida indica que no tendré otra relación de una importancia relativa hasta dentro de un año. ¡Un año! Y sigo rabiando, por la fortaleza, por la incapacidad de tener relaciones que no sean dignas de guión de teleserie, por el tipo de relación que quiero y no he encontrado, y porque sé que todos tienen razón, y que soy perfectamente capaz de superarlo y de intentarlo de nuevo. Tengo rabia por todo.

1 comentario:

Paula dijo...

Amiga, yo sé que no eres del tipo de persona que se consuela sabiendo que hay gente que está peor que tú, pero... piensa que habemos otros que tenemos esas mismas relaciones fugaces y decepcionantes... en intervalos de AÑOS.

Una atrae gente y situaciones según la personalidad que una tenga. Y creo que en tú caso, no has encontrado aún a alguien capaz de bancarse tu intensidad ante la vida, y el que hagas las cosas siempre de la mejor manera posible, nunca a medias.

Entiendo tu rabia, y te acompaño en eso. Por lo mismo, creo que siempre es un tanto reconfortante quedarse con la idea de que hiciste lo correcto, y que si no funcionó, fue porque tú estabas por sobre el estándar, y el otro no fue capaz de alcanzarlo. Terapia egocéntrica que le llaman...