viernes, 23 de marzo de 2007

Happy Birthday to me


Ayer me junté con una amiga que me dijo algo que me dejó pensando. Pese a que no es muy cercana a mí, porque estudia fuera de Chile, me contó que le gusta que nos juntemos cuando viene, porque soy una de las pocas personas que conoce que lo pasa bien estando sola, sin pareja.
Eso es cierto, pero uno también pasa por momentos. Puede ser porque estoy cerca de mi cumpleaños, el que sumando y restando, nunca he pasado sola. Siempre ha habido un pololo, un amigo con ventaja o un proyecto seriamente encaminado que ha sostenido para mí la torta con las velitas mientras todos cantan Cumpleaños Feliz, o que me ha sacado a comer, al cine o me ha regalado algo lindo ese día.
Puede ser por eso, pero súbitamente ayer, mientras mi amiga me decía eso, me bajaron unas repentinas ganas de estabilidad. Ganas de regaloneo soñoliento el sábado en la mañana, de desayuno en la cama, de la cotidianeidad de las salidas juntos, sin que tengamos que decirle “citas”. Ganas de salir a tomar un café sin esperar que te paguen la cuenta, de llamar a cualquier hora sin pensar en que el otro es el que tiene que llamar primero, ganas de que cuando te inviten a algún lado decir “vamos a ver si podemos ir”, en lugar de hablar en singular.
No estoy triste, pero me dieron muchas ganas de todo eso, porque este, mi cumpleaños número 27, será el primero en mucho- demasiado – tiempo en el que no tendré a nadie para la celebración especial. Espero que este sentimiento me dure poco, o que el tipo que bien podría convertirse en algo más que un amigo lejano, y al que podría decirse que le eché el ojo, se decida a invitarme a salir. Lo que pase primero estará bien, y que según todo lo que me conozco, me atrevería a apostar que será lo primero.

5 comentarios:

Nacho dijo...

Sea lo que sea, lo primero o lo segundo; la suerte no pasa dos veces por tu casa si no le dices ojos verdes tienes.

Llamale tú, y ya comprobarás qué sientes.

Es genial vivir con alguien y que el proyecto sea para toda la vida.

Bárbara dijo...

Gracias por tu comentario Nacho. Es cierto lo que dices, y como creo firmemente en eso, siempre me encargo de llamar a la suerte y no espero que simplemente llegue a mí.
Sería genial que los proyectos duraran toda la vida, ideal y maravilloso, pero en vez de pedir que sea así, prefiero pedir la fortaleza necesaria por si las cosas no salen de ese modo.

Rodrigo dijo...

Hola, no sé como llegué a tu blog, tal vez mediante pinchazos de otros,en fin. Te encuentro razón, por más independiente que seamos o por muchas veces que le hagamos la cruz, miremos al cielo y digamos a Dios "nunca más me mandes un pastel de ese calibre" volvemos a caer en la tentación y en las ganas de, aunque sea por segundos, sentir ese grado de estabilidad que te da una pareja, la que sea, fea, gorda, bonita o coja, es tu pareja, la que te regalonea y por segundos te entrega esos pequeños detalles que muchos podrían hacer pero que tu pareja los hace con amor.

No pierdas la esperanza y si fallaste con alguno de tus ex, al menos tuviste la oportunidad de hacerlo, ahora, sientes la posibilidar de enmendar esos errores y además tu corazón se hizo fuerte porque sabe lo que pude llegar a sentir, independiente del final de tu historia.

Besos, abrazos y chocolates.

Rodrigo dijo...

Fe de Erratas:

dice "pude"
debe decir: "pudo"

(error de tecleo)

Bárbara dijo...

Rodrigo
Muchas gracias por tu comentario, de verdad aprecio tus palabras. Visité tu blog y me gustó, está entretenido.
Muchos saludos!