martes, 20 de febrero de 2007

Síndrome adaptativo post abandono de la soltería

He tenido los primeros ataques de pánico del pololeo, o mejor dicho, he evidenciado el síndrome de adaptación al nuevo estado civil.
Primero fue una palabra mal escrita en MSN (creo que era “desisión”), luego los comentarios acerca del cine y su aproximación lúdico-evasiva a las películas (la cuña fue “yo no voy al cine a pensar o a sufrir, veo películas para entretenerme, para evadirme”), después una polera que usó con una leyenda bastante poco feliz ("Prefiero ser borracho conocido que alcohólico anónimo") y lo último fue un cepillo de dientes.
El sábado en la mañana, luego de levantarnos, él estaba en el baño de mi casa, y me dijo al pasar “¿puedo traer un cepillo de dientes la próxima semana?”. ¡Un cepillo de dientes! ¡SU cepillo de dientes en mi baño! ¡en MI baño!
Me sentí como si él fuera Cristóbal Colón bajando de la Santa María, llevando a tierra su rodilla para reclamar el nuevo continente, y clavando en el terreno conquistado el implemento aquél de higiene bucal, en lugar de la bandera con los escudos de Castilla y Aragón.
“No!” fue lo primero que atiné a decir, y él se lo tomó a la broma, y me dio un beso. De seguro llega con uno el fin de semana que viene, ante lo que no sé cómo reaccione. Puede que me moleste menos, o que incluso me de lo mismo, o puede que detone una discusión.
Mi vecino Prometeo (Usaremos los niks para no herir a nadie) me dijo que lo que pasaba era que yo le tengo terror a perder mi independencia, y mi mejor amiga Radio Star complementó el diagnóstico, diciendo que como estoy en un momento de mi vida donde yo y mis planes son la primera prioridad y estoy enfocada en eso y disfrutándolo a concho, tengo miedo de engancharme más y de terminar cediendo en pos de la relación.
¿Será cierto? Yo, la que siempre defendió los pololeos de 7/24, donde el tiempo juntos era lo más importante y la que decía estar en contra de las relaciones de fin de semana, está teniendo un pololeo totalmente al revés: ayer de hecho me molesté un poco porque Bowie me invitó a tomar algo junto con su mejor amiga, para “que se conozcan mejor”, cuando en otros tiempos me hubiera encantado, y me molestó no porque tuviera un panorama demasiado mejor: quería ver los últimos capítulos de Lost en la tranquilidad de mi hogar.
Yo me pregunto, ¿no será simplemente que no lo quiero?, o sólo se trata del síndrome adaptativo post abandono de la soltería, esa misma que uno a ratos maldice y a otros disfruta profundamente.

2 comentarios:

Paula dijo...

Aquí Radio Star en vivo y en directo desde Valparaíso... yo insisto en mi teoría y agregaré un concepto más: "cambio de paradigma", no sólo del tipo de mino con el que sueles estar, sino que de tu actitud hacia las relaciones. No sé si fue primero el huevo o la gallina, pero indudablemente una cosa va amarrada a la otra. Como sea, la mejor de las suertes, sigo estando aquí para lo que sea y, como te dije... unas se quejan de que les invaden el territorio y otras añoramos que nos colonicen.

CAMM dijo...

Hola amiga, primero felicitaciones por tus "escritos" son muy buenos, etc, etc (elogios multiples). En cuanto a lo del cepillo de dientes... seré egoista... pero no dejes que meta su cochiná de cepillo en TU baño. Yo tengo cepillo donde mi chanchi, pero no lo metí a la fuerza de hecho fuú un momento cursi (cursi cursi) porque él me lo compró y llegué un día a su casa, me llevó al baño y taran!! cepillo de dientes, ahora incluso me lo renueva cada cierto tiempo. El punto es que nunca se deben forzar las situaciones, el espacio y el tiempo no solo lo necesitan ellos, dichosos hombres, nosotras somos dueñas de nuestras vidas y cuando realmente te sientas preparada solo el tiempo lo dirá. Para finalizar, si está tan preocupado por su higiene bucal comprale un cepillo de bolsillo uno que tiene tapita.
Tu amiga que te quiere mucho.
CAMM