miércoles, 14 de febrero de 2007

Dejando la soltería

La vida, decía John Lennon, es lo que te pasa mientras planeas la vida, y tiene toda la razón del mundo, absolutamente toda.
Recuerdan a Bowie? (Aclaro, el sobrenombre es porque al igual que David Bowie, tiene un ojo más claro que el otro), bueno, debo decir que las cosas respecto a él han cambiado.
Nos fuimos de viaje 5 días al sur. Ustedes se preguntarán por qué coño me fui 5 dias al sur con alguien que no me tenía precisamente encantada, y déjenme que les responda: porque soy de la filosofía de pasarlo bien y si las cosas se dieron para viajar juntos, había que tomar la oportunidad, pero otra cosa totalemnte distinta era que el viaje significara algo necesariamente.
Y bueno, me dieron vuelta la tortilla. Estar 5 dias, 24 horas con alguien te ayuda a cnocerlo y a apreciar algunas dimensiones de él que no habías visto antes, cuando como él mismo me reclamó, lo tenía de casero. Hablamos de nosotros, de nuestras relaciones anteriores, de nuestras expectativas con las que vendrían, de nuestras infancias, adolescencias y circunstancias particulares.
Junto a eso, tuve una reivindicación violenta de cariño: me dijo que no quería ser mi casero, que quería ser mi amigo, mi amante, mi pareja, mi todo, y que si no tenía ese todo, prefería no tener nada. Me disparó a quemarropa, definitivamente, y yo que ya había visto una faceta de él que no conocía y que me encantaba, no pude sino aceptar que fuéramos una pareja estable.
Así que acabo de dejar la soltería. Mi tan preciado estado civil social que me acompañó por un año, y que anteriormente estuvo dos años conmigo, sólo interrumpida por una fogosa, cortísima, maravillosa y triste relación de casi dos meses. Por lo mismo, sé que vale la pena el riesgo. Puede que esto no dure nada, que me desencante a la vuelta de la esquina o que él se desencante o que se fije en otra, pero da lo mismo: a la luz de los atardeceres de Valdivia vi cosas en él por las que bien vale la pena el riesgo.

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